Hace tiempo me pasó algo que inspiro este post, cuando dicen que la inspiracion viene de donde menos te lo imagines creeles, tenía caldo de pollo caliente, necesitaba recalentarlo y agarré uno de esos recipientes de plástico que normalmente usamos para guardar crema. Lo metí al microondas unos dos minutos, lo suficiente para calentar el caldo y cuando abrí el microondas, el recipiente prácticamente había desaparecido.Y ahí es donde uno empieza a hacerse preguntas que probablemente debió hacerse antes de meter un recipiente de crema al microondas con caldo hirviendo. ¿En que carambas estoy poniendo mi comida? ¿Qué pasó con los componentes del recipiente cuando se fundió? Y, sobre todo, ¿cuánto de ese material terminó en contacto con la comida? Esa última isnpira todo el tema de los Químicos y toxinas en tu tupper.
Porque cuando hablamos de recipientes de plástico para comida, solemos reducir la conversación a una frase bastante cómoda: “es plástico grado alimenticio”, como si eso significara que el recipiente puede hacer de refrigerador, sartén, horno, microondas, congelador y recipiente para guardar las sobras durante los próximos quince años y no funciona así.
Un material puede estar diseñado para entrar en contacto con alimentos y aun así tener condiciones específicas de uso, algunos recipientes están pensados para almacenar alimentos fríos otros soportan alimentos calientes otros están diseñados específicamente para microondas y algunos son, sencillamente, envases desechables cuya función principal es llevar la comida de un lugar a otro.
La diferencia parece pequeña hasta que haces lo que hice con aquel recipiente de crema: convertir un envase de almacenamiento en una especie de olla a prescion de plástico improvisada.
El problema empieza cuando el tupper y la comida se calientan juntos
El plástico no es simplemente una sustancia llamada “plástico”, es una familia enorme de materiales fabricados a partir de polímeros y, dependiendo del uso, contiene diferentes aditivos.
Algunos aportan flexibilidad, otros ayudan a mantener la estabilidad frente al calor, la luz o el oxígeno otros modifican la transparencia, el color o las propiedades mecánicas. El recipiente que tienes frente a ti puede contener una combinación bastante específica de materiales diseñada para cumplir una función determinada. Mientras todo permanece dentro de las condiciones para las que fue fabricado, la historia es bastante aburrida. Y eso es bueno, el asunto cambia cuando empiezas a subir la temperatura.
La migración es el término que se utiliza para describir el movimiento de determinadas sustancias desde un material que está en contacto con un alimento hacia ese alimento, esto no aparece exclusivamente con el microondas; puede ocurrir en el almacenamiento y bajo diferentes condiciones, el calor puede favorecerlo. La comida también importa.
Una cosa es calentar agua y otra calentar una salsa espesa con aceite, queso o grasa animal, las grasas pueden interactuar de manera distinta con determinados compuestos que una preparación con bastante agua, la acidez también puede influir. En pocas palabras, el material y las condiciones de uso importan mucho más de lo que normalmente pensamos.
Y por eso aquel recipiente de crema que terminó fundido es un ejemplo bastante bueno: el plástico literalmente nos estaba diciendo que había cruzado una frontera para la que no estaba diseñado.
El unicel no es una olla, tampoco lo es la charola de comida para llevar.
Hay algo que seguimos haciendo porque resulta cómodo: comprar comida en un recipiente de unicel, llegar a casa, abrir la tapa, quitar alguna salsa que estorba y meter todo directamente al microondas.Es rápido, no ensucias otro plato y la comida ya está ahí.
Los recipientes de espuma de poliestireno, los que llamamos unicel, no son la opción que elegiría para recalentar alimentos en el microondas. El calor puede provocar deformaciones y, dependiendo del material y de las condiciones, favorecer la migración de componentes del envase.
Además, tenemos un problema muy práctico: muchas comidas que transportamos en estos recipientes contienen grasa, carnitas, birria, quesadillas, hamburguesas, pasta con salsa, pollo con adobo… básicamente cualquier comida que haga que la tapa tenga una pequeña película de aceite cuando la abres.
Ese contacto entre un alimento caliente y grasoso y un material que no fue pensado para cocinar es justamente el tipo de situación que conviene evitar. Una charola negra de comida preparada, un recipiente del deli, un bote de crema o una bandeja de supermercado pueden ser excelentes para transportar o almacenar temporalmente un alimento y no necesariamente ser adecuados para calentarlo.
La regla es mucho más sencilla: si el fabricante no indica que el recipiente es apto para microondas, no asumas que lo es.
BPA, ftalatos y otros compuestos químicos y toxinas en tu tupper
El BPA, o bisfenol A, es una sustancia utilizada en determinados materiales y aplicaciones, ha recibido mucha atención por su actividad endocrina, es decir, por su capacidad de interactuar con sistemas relacionados con las hormonas, por eso existen restricciones y regulaciones sobre su utilización en diferentes productos y mercados.
Pero el hecho de que un recipiente diga BPA Free tampoco significa que podamos concluir que no contiene ninguna sustancia capaz de migrar.
Existen otros bisfenoles, como BPS y BPF, que pueden utilizarse como sustitutos en determinadas aplicaciones y que también han sido estudiados por sus posibles efectos biológicos.
Los ftalatos son otro grupo de compuestos, algunos se utilizan como plastificantes para aportar flexibilidad a determinados materiales y algunos tienen propiedades de alteración endocrina que han generado preocupación toxicológica.
Luego están sustancias como los PFAS, que aparecen en algunas aplicaciones de empaques resistentes a grasa y agua.
Y finalmente tenemos los microplásticos y nanoplásticos, aquí hay una diferencia importante: no son una sustancia química específica, sino partículas diminutas de plástico. Investigaciones experimentales han encontrado liberación de microplásticos y otras sustancias desde determinados recipientes sometidos a calentamiento, todos estos son químicos y toxinas en tu tupper
Cómo elegir un recipiente para meal prep sin convertirte en químico de laboratorio
Si haces meal prep, aquí es donde toda esta conversación se vuelve práctica.
Porque preparar comida para tres, cuatro o cinco días cambia la relación que tienes con los recipientes, ya no estás guardando una sobra ocasional. Estás cocinando varios kilos de comida, dividiéndolos en porciones y calentándolos repetidamente.
En ese escenario, yo priorizaría recipientes reutilizables fabricados específicamente para contacto con alimentos y con instrucciones claras de uso. Si además vas a recalentar directamente en ellos, buscaría expresamente que el fabricante indique que son aptos para microondas.
El vidrio es una opción particularmente práctica para meal prep porque permite almacenar y recalentar en el mismo recipiente, siempre siguiendo las instrucciones del fabricante y evitando cambios extremos de temperatura que puedan dañar el material.
La cerámica también funciona muy bien para recalentar, aunque es menos cómoda para transportar y almacenar grandes cantidades de comida.
Un tupper que tiene pequeñas marcas después de algunos meses no necesariamente se convirtió en un problema químico. Pero si está muy rayado, deformado, agrietado, pegajoso o ha cambiado notablemente de apariencia u olor, ya no veo demasiadas razones para seguir utilizándolo.
¿Hay que tirar todos los tuppers para evitar químicos y toxinas en tu tupper?
De hecho, si después de leer esto tu primera reacción fue pensar en el cajón de tu cocina lleno de recipientes de plástico, tampoco necesitas entrar en pánico y tirarlos todos.
Los que están diseñados para almacenar alimentos fríos pueden seguir cumpliendo perfectamente esa función, hay unos que indican que pueden utilizarse en microondas pueden utilizarse siguiendo las instrucciones del fabricante, tambien los que están deteriorados, deformados o no tienen un uso claro conviene retirarlos.
Y los recipientes desechables que llegaron con comida preparada tienen una función bastante clara: llevarte la comida a casa.No necesitan una segunda carrera profesional como utensilios de cocina.
