Cuando tienes un día tan ajetreado, el trabajo la escuela, el cuidado de la mascota, el gimnasio y tu vida social, tener tiempo para cocinar es un lujo y es que si lo piensas bien no es solo conseguir la comida, se trata también de lavar, desinfectar, cortar y preparar, pero sobre todo saber cómo hacerlo ya que cocinar si es un arte, pero también hay mucha ciencia dentro de ella. Esta es la razón por la que muchos optan por elegir comida preparada a domicilio.
Enemigo de la comida preparada a domicilio
La comida preparada a domicilio tiene varios enemigos, no solo los puritanos que juran que lo hecho en casa es muchísimo mejor y tiene más sabor, o que la sazón de mama es la única en el mundo. También hay problemas en el medio ambiente, así es el calor y la lluvia hacen que tus alimentos corran riesgo que pocas veces se pueden controlar. En temporada de lluvias todos preferimos quedarnos en casa y en temporada de calor todos preferimos quedarnos en casa, no mentira, el calor es un enemigo peligroso para los alimentos.
Cuando es época de calor, todo el mundo sabe que ya llegó la temporada en la que todo se echa a perder más rápido. Nadie saca gráficas ni habla de microbiología, pero de alguna manera todos saben que es verdad. En restaurante sabemos que cualquier alimento olvidado en la mesa de trabajo en cuestión de minutos se convertirá en una bomba de micro vida peligrosa hasta para quien la maneja peor aún quien se la coma. Y es curioso porque uno normalmente asocia el verano con vacaciones, mangos, agua fresca y asadores encendidos, no con una carrera contra el reloj para evitar que las bacterias convierten una buena comida en una visita inesperada al baño.
Datos duros que nadie dice del delivery
Según datos epidemiológicos, durante los meses más calurosos las enfermedades gastrointestinales aumentan hasta un 30 %. Suena como una cifra grande, pero probablemente la mayoría hemos conocido esa estadística en una versión mucho más doméstica. El primo que juraba que los mariscos llevaban «poquito tiempo afuera» o el amigo que dejó las sobras sobre la estufa porque «al rato las guardo». La seguridad en la comida preparada a domicilio parece un concepto técnico, pero en realidad tiene más que ver con evitar que los micro bichitos que quedan después de que preparamos nuestros alimentos arruinen el enorme trabajo que es cocinar nuestra dieta.
El asunto se vuelve todavía más interesante, y de tomar cuidado, cuando pedimos comida o contratamos un servicio de preparación de comida en casa. Ósea ¿Cuánto tiempo pasó entre que salió de la cocina y llegó a tu mesa? De hecho, es una de esas preguntas que me inspiraron para hacer este post de blog. Porque hablamos mucho sobre sabor, ingredientes o recetas, pero pocas veces pensamos en lo que ocurre entre el momento en que una pechuga sale del sartén y el instante en que alguien la prueba.
Es un poco como comprar helado en el supermercado. Todos sabemos que si tardamos cuarenta minutos en regresar a casa mientras hacemos otras compras, el resultado probablemente será una sopa dulce con recuerdos de haber sido helado. Con la comida preparada sucede algo parecido. Las bacterias son menos dramáticas, no hacen ruido ni mandan mensajes de advertencia, pero aprovechan muy bien las oportunidades.
El sabor de la seguridad es los más gourmand que hay
La Inocuidad en la comida preparada a domicilio no suele llamar la atención cuando está bien hecha. Es como los frenos de un coche. Nadie felicita a los frenos cada mañana, pero todos esperamos que hagan su trabajo.
El Día Mundial de la Inocuidad de los Alimentos existe por una razón bastante sencilla. A veces damos por hecho que la comida segura aparece por generación espontánea. Como si los ingredientes entrarán solos al refrigerador, las tablas se desinfectaron por voluntad propia y las manos se lavaron automáticamente. Pero cocinar es más parecido a cuidar una planta tuve un cliente que vive al otro lado de la ciudad y con mi servicio de chef privado en línea le prepare su dieta para toda la semana, pero algo que me preocupaba era el transcurso de mi planta de producción a su dirección, la hora de entrega acordada fue a las 4 a esa hora lo que más me preocupaba era el calor y el aislamiento del vehículo.
A ver no me malentiendan, todos los alimentos estaban preparados con mucho cuidado y siguiendo un plan de inocuidad bastante riguroso pero el traslado era algo que no podía controlar, el tráfico, el clima, el humor del repartidor ¿De qué me iba a servir hacer mi trabajo de la mejor manera? Si por un elemento que genuinamente no puedo controlar todo se podía ir al drenaje. El calor brinda las condiciones necesarias que los bichitos en todos los alimentos necesitan para crecer, lo único que podía hacer para minimizar era posibilidad fue trabajar de la manera más sanitizada posible y controlar siempre las temperaturas.
Maneras de disminuir riesgo que tu puedes hacer
Con pequeñas acciones repetidas una y otra vez. Lavar frutas y verduras. Separar alimentos crudos de los cocidos. Refrigerar las sobras antes de servir y un constante lavado de manos. La Inocuidad en la comida preparada a domicilio me parece algo de rigor hasta médico, el saber que lo que yo estoy preparando con mis manitas puede o alegrarle el día a alguien o literalmente mandarlo al hospital, y siempre voy a preferir tomarme mi tiempo para llevar una sonrisa que una llamada a emergencias.
Y la verdad, no sé tú, pero yo siempre he pensado que una de las mejores señales de una buena comida es que al día siguiente lo único que recuerdes sea la sensación de bienestar y el postre, no los medicamentos que tuviste que comprar de emergencia.
